Esto que voy a contar es mi experiencia personal y no pretende ser la de todo el mundo. Para alguien estoy va a ser un refrito, pero quería compartirlo ya que se que muchos chicos y chicas que están dudosos sobre su sexualidad, buscan información en blogs de temática gay como este y muchas veces en vez de encontrar las vivencias de los que ya hemos pasado o estamos pasando por lo que ellos ahora viven, encuentran una sarta de estupideces de locas y activistas a ultranza que no admiten otra forma de homosexualidad que no sea como la de ellos.
Es por eso, que al margen de cualquier polémica, quiero compartir mi propia experiencia, ser y sentir con mis lectores, lo actuales y los futuros. Espero que les pueda servir de ayuda.
Viendo hacia mi pasado, me he dado cuenta que desde siempre me han gustado los chicos. Pero sin ningún tipo de trauma. No me ultrajaron, no me vestía con la ropa de mi mamá ni jugaba con muñecas. Solo era un chamo que le gustaban otros chamos. Era algo tan natural, tan mío, que nunca me causo ninguna confusión mental, nunca me cuestioné o me sentí un bicho raro. En primaria el gusto o no gusto por personas del mismo sexo o de otro sexo se limitaba a la palabra "amigo". Jugar la "R" paralizada, al escondite, o alguna batalla épica imaginaria blandiendo alguna rama en forma de espada y nada más. Igual de normales que los primeros 11 años de vida de cualquier ser humano.
Al entrar en bachillerato las cosas cambiaron un poco. Yo, con apenas 11 añitos era el mas chico del salón, así que tenía muchas cosas que aprender. Es la etapa de la pre-adolescencia, de los amores de colegio, las notitas y el descubrimiento. Hablando de descubrimientos, recordando, me di cuenta que la primera vez que me masturbé (tapence los ojos los mojigatos) fue viendo una tonta película que se llamaba Private Resort con un de Jhonny Depp de apenas 22 años. Pero no por las esculturales chicas que aparecían ahí, sino por las escenas en que Johnny Depp salía cortito de ropa y en actitud francamente cachonda. Para los estándares actuales no es nada, pero en 1988 cuando la vi, era toda una pornografía (si no saben a que peli me refiero pueden ver un pedazo
aquí).
Si se preguntan si me gustó alguna vez una chica, déjenme decirles que claro que si. No una, sino varias veces. Hasta cierto punto en mi vida, me enamoré de chicas. Eso fue como hasta los 21 años, pero no nos adelantemos.
En primer año me enamoré de una chica, muy linda por cierto. Bueno, ella fue la que prácticamente hizo todo porque siempre he sido tímido. Pero ella dio los primeros pasos y bueno, fuimos noviecitos. De lo mas inocente, cabe destacar, los dos eramos bastante chamitos para esa época y eramos los menores del salón. En ese período fui el mas odiado del salón ya que ella era el trofeo que todos querían. Lamentablemente ella se mudó de estado al finalizar el año escolar y no la volví a ver más.
Mi vida en el colegio transcurrió entre amores fugaces con chicas y una privada atracción por los chicos. Ya al llegar al penúltimo año de bachillerato, aun cuando era un imberbe, el interés sexual había aumentado. Siempre asistía a los partidos de futbol para ver a mis compañeros, mas bien, para bucearme a mis compañeros. Lo hacia mas inconscientemente que con conciencia. Me masturbaba pensando en ellos pero no era nada traumatizante para mi. No andaba desdichado ni me sentía socialmente excluido. Era algo muy mio, como morderme las uñas (costumbre que todavía conservo) o la aversión al aguacate.
¿Que si alguna vez algún chico quiso tener algo conmigo? Pues claro que si. Era una chamo mayor que yo que estudiaba conmigo. Era el típico por las que todas las niñas babeaban, tenia un cuerpo de lujo y se parecía a Stalone en sus mejores tiempos. Siempre se sentaba cerca de mi y me decía cosas. Hasta me invitaba a su casa y todo. Yo lo tomaba como broma, porque en realidad me daba miedo pero a la vez sentía ese irrefrenable interés por aquello que no conocía. No, nunca tuvimos nada, pero debo agradecerle por las veces que me salvo de situaciones que no sabía manejar. Debo reconocer que quizás hasta ahora es la única persona (no familiar) que me ha protegido. Recuerdo una vez que dos sagaletones de otro salón me agarraron en el recreo, me metieron a un rincón y me dijeron: "¿chamo, quieres perico? Yo con cara de "¿que coño te pasa estás loco?" les dije "no pana, no quiero". Los empuje y me fui rápidamente de ahí. Los desgraciaditos me siguieron hasta donde yo me había sentado y se pudieron de lado y lado casi sin dejarme mover. Ahí si me puse blaaanco, insistían haciéndome la misma pregunta y yo les seguía diciendo: "coño, no quiero pana". Ya cuando me iba a parar, llego Robert (el chamo que quería conmigo) y les dijo: "¿que coño pasa con el chamo?". Yo me paré y me fuí y vi de lejos como el les formaba un peo y los señalaba a la cara con tono amenazante. Los chamos me dejaron en paz, Robert era mucho mas grande que ellos (y que yo), asi que no querían un buen coñazo en la cara. Siempre le estuve agradecido por eso, aunque nunca se lo dije.
Paso el bachillerato y entré en la universidad. Bueno, tantito peor, yo con apenas 16 y en mi salón habían chamos de 28 y 29 años. En la universidad ningún chico me echo los perros. Tampoco me gustó ninguno de una forma tan radical para enamorarme. Fueron 5 duros años de mi vida porque mi papá acababa de morir, no teníamos muy buena situación económica y a mi se me ocurrió ir a una de las universidades mas caras del país para ese entonces. Así que mi mente divagaba entre lo que tenia que estudiar y los problemas económicos. No había tiempo para enamorarme.
Al final de la carrera, cuando ya empecé a trabajar, los problemas económicos disminuyeron un poco. En ese entonces si me enamoré, pero de uno chica. Tendría yo unos 19 años. La quise muchísimo, pero lamentablemente soy desafortunado en el amor. Y además, las mujeres tienen un raciocinio bien extraño y diferente al de los hombres. Y bueno, me pasó lo que le pasó a Jacob con Bella, un si-pero-no-pero-si-pero-tequiero-pero-no-pero-mequedoconminovio. Las chicas son bastante complicadas en las cuestiones del corazón.
Antes de graduarme comencé mi carrera en firmas. Ya cuando tenía 21 años pasó algo que me definió, que definió mi sexualidad. Me enamoré de mi mejor amigo. Pero me imprimé como lo haría cualquier descendiente de
Ephraim Black. Yo al principio no sabía que me pasaba con él, solo creía que era solo amistad. Pero siempre quería estar con el y las veces que íbamos a la playa detallaba todo su cuerpo y fantaseaba (fantasías que no voy a relatar aquí porque estamos en horario infantil). Siempre buscaba la manera de verlo feliz. Siempre lo trataba cariñosamente. Una vez una amiga le dijo que yo lo consentía mucho y por eso era un malcriado. Me gustaba verlo feliz. Un día en que fuimos a la playa y lo observaba dormir (me encantaba hacerlo), me di cuenta de lo verdad mas grande de mi vida: yo era gay. No hubo ningún conflicto emocional, no tuve que ir al psiquiatra ni me puse a llorar porque era un bicho raro. Simplemente mi mente asimiló el hecho que estaba en mi desde el día en que nací: yo soy gay.
Comprendí que no necesitaba ser mujer para amar un hombre, para consentirlo y tratarlo con dulzura. Comprendí que lo homosexualidad es una preferencia sexual y nada tiene que ver con ser mujer o pretender serlo. Comprendí que la clave mas importante para ser un homosexual feliz no es decírselo al mundo, sino asumirlo y aceptarlo como algo que forma y formará siempre parte de ti. Que un noviazgo homosexual no es diferente a uno hetero porque todos tenernos capacidad de dar amor, de ser tiernos y de proteger a lo que mas amamos. La homosexualidad no son plumas, Britney, Lady Gaga, Cher o Cristina Aguilera. No es tener el pelo planchado y ademanes de mujer. Ser homosexual es amar a un hombre con toda tu alma, amar su alma pero también su cuerpo.
Es solo mi experiencia persona. No tuve ni tengo que decirle a nadie que soy gay. Si no se lo imaginan ya es porque son idiotas o demasiados brutos. No ando con mujeres, no aparento nada. Por 6 años de mi vida tuve un mejor amigo con quien salia TODOS los diás, ibamos de viaje y a la playa los finas de semana. El que no se haya dado cuenta es porque es muy ingenuo. Y si algún día llego a tener a alguien, no voy a salir gritándolo al mundo como una loca reprimida, solo lo asumiré como algo mio, como parte de mi, de mi vida y los demás; el maldito mundo, también tendrá que asumirlo así. Sin traumas, sin complejos, sin problemas o confrontaciones. Porque en definitiva cada quién es dueño de sus actos, sus decisiones y su propia vida.